martes, 16 de septiembre de 2008

Ciudad esperanza


Se me llenan los cajones
de esperanzas en Septiembre,
sonsacándome sonrisas
-leves, tímidas, apenas
un apretar de labios.-

El tren me hace sentir
más sábado que nunca.
La vida en sus ventanas
es fugaz, como esta felicidad
que me empuja a abrir
botellas de champán imaginarias.

Se me avivan las pupilas,
me tiemblan las manos y digo no:
las puertas nunca estuvieron cerradas,
solo mis ojos.
Los sueños a veces se cumplen
en un vagón de tren
o en llamadas de teléfono
que te pillan de improviso
comprando en el supermercado.

Con los cajones llenos
de esa hierba fresca
que Septiembre deja,
el camino de vuelta se hace corto,
el equipaje menos triste,
la ciudad más esperanza.


2 comentarios:

Bohemia dijo...

Cajones llenos, al menos de perfume a jaboncillos.

Bello escrito

BSS

AngiePython dijo...

Qué razón tiene Ud. caballero... Gracias por otra muestra de tu lírica. Agradecidísima, emocionadísima (más que Lina Morgan) me hallo.

No dejes el verso, por favor.

Angie