viernes, 6 de julio de 2018

Nieva


El pasado mes de Marzo, se presentaba en Murcia el 18º número de Manifiesto Azul, el fanzine de literatura e inquietudes varias que, año tras año, publica Colectivo Iletrados. Un año más volvieron a colar un poema mío entre sus páginas y aún no lo había compartido con vosotros.

Se titula Nieva y lo escribí en agosto del año pasado en Murcia (disculpad, no recuerdo el proceso mental que me llevó a ello).

Podéis leer el fanzine completo si pincháis aquí.


Nieva
y todo tiene el color
de lo imperecedero.

Hay un silencio de escarcha
y mercurio adormecido,
la calma
instantes antes
de un amanecer con metralla.
Un escalofrío, ruido
de encender hogueras invisibles
que dejan en cenizas
promesas con la palabra
no.

Miro al suelo:
hoy ya no amanecerá nunca:

Ha pasado el diablo
y ha dejado en la nieve
tus huellas.



jueves, 31 de mayo de 2018

Eco


Eco al entrar a casa,
al cerrar la puerta:
el tintineo de las llaves.
Su eco en la entrada.
Los pasos cansados,
las losas sueltas del corredor
y su ruido de gallina clueca.
Las monedas sobre la cómoda
-un irónico eco bursátil-.

Es martes y todo tiene el sonido
de las cosas que duelen.

El de abrir la nevera
y que todo sea incertidumbre,
el del portazo del agotamiento.
Todo se llena de ecos.
En su cabeza
el eco del eco de un ultrasonido
que genera en un ordenador
la forma de un feto inoportuno:
eco de una noche de mierda.

Garabatear un “lo siento”
y que el eco te responda “adiós”.

Salir al balcón, donde estalla
la ciudad en hora punta,
la desesperanza en aguasal.
Los ecos pesan más que las ausencias
y empujan al vacío del vértigo.
Tiñen de números rojos
las aceras de la vergüenza.
Un golpe seco, un grito ahogado:
a pie de calle, la realidad no genera eco.


Fuente: http://www.jotdown.es/2012/10/alvaro-corazon-rural-suicidarse-o-morir/

domingo, 30 de abril de 2017

Ciento ochenta grados
                                   “…no queda nada del ser en sí”
                                                                              M. Heidegger

Finalmente el cansancio
nos apagó la luz.
Nos puso bocabajo y pasamos
del universo monista
a una desastrosa relación fractal
[del latín, fractus, quebrado],
de ser los amantes de Magritte,
                        [pobres ciegos]
a ser los amantes de Medem,
                        [pobre Ana]
de serlo todo
según tú,
al nihilismo
según Heidegger.

Amy Walters

jueves, 9 de febrero de 2017

Cuídate de mí

Cuídate de mí.
De mi frágil equilibrio,
de las batallas que albergo,
de las guerras que pierdo,
de mi lobo en plenilunio,
de las promesas que sabes
dejaré sin cumplir. Cuídate.

De aquel sueño azul
que compartí contigo,
de la penumbra de mi zaguán,
del síntoma y mi enfermedad,
de mi precipicio, mi vértigo,
de mi espejo vacío de quimeras,
de aquel charco reflejando tristezas.

Cuídate de mí.
De esta agilidad mía
para ser,
simultáneamente,
herida y cicatriz,
hoguera y cenizas,

poema y silencio.

martes, 4 de octubre de 2016

Lavabos unisex

En los lavabos de los bares
de nuestras noches agónicas
los espejos me devolvían siempre
una imagen distorsionada de mí,
una pregunta sin respuesta amable.
 
Sobre la cisterna, los restos
de un disparo certero,
y en los azulejos, la vida
escrita, más bien garabateada,
con rotulador permanente.

Todo era mentira:
Aquella imagen mía en el espejo.
La certeza de aquel disparo.
Lo permanente de aquella vida
redactada con mala letra.


domingo, 18 de septiembre de 2016

Círculo Polar Ártico


En junio del año pasado la revista digital "El coloquio de los perros" me publicaba este poema, que forma parte del poemario inédito "Todo es vorágine". Ahora he caído en la cuenta que aún no lo tenía colgado por aquí. Agradecer, tal y como hice por aquel entonces, a los responsables y "culpables" del Coloquio. La revista la encontráis aquí.

66º 33' 45 '', latitud norte.


Ha vuelto a amanecer
sin que se hiciera de noche
y tú contraatacas al frío.
Encendiendo hogueras en mi piel,
te ríes de las hipotermias y mi epidermis,
y nos disponemos a generar
nuestra propia aurora boreal,
-nosotros, arquitectos de luz,
luciérnagas de bajo coste-
con el riesgo de caer en picado
en la más ciega de las sinestesias
o el más absoluto caos.

Como cada vez que te levantas
y me dejas la piel así, como desordenada,
con tus caricias distribuidas en laberinto
-un caos llamado cuerpo en llamas-
y acudes al frigorífico, al rescate
de una boca incandescente,
de un sabor a desierto y a verano,
y en mi soledad, la cama es el ártico,
tu ausencia un iglú con goteras
y el lapón un idioma muy difícil
para lo que tú tardas en llegar
y derretirlo todo.
Todo.

Hasta la escarcha.

martes, 2 de agosto de 2016

Segundo inventario de pérdidas


Nuestra historia
no dista mucho de la vuestra.
Incluso se diría idéntica.
Primero, perdimos la vergüenza,
el miedo, la distancia,
el pudor y la inocencia.
Después le tocó el turno a la razón,
el norte, la noción del tiempo,
la sensación de vértigo
en los labios.

Fue más tarde,
poco más tarde,
cuando perdimos el rumbo,
el fuego, las llaves secretas,
nuestras contraseñas.
Hasta la educación.

Por perder
nos perdimos el respeto.
Desde ese momento fuimos
perdiendo altura
y con la altura perdimos
el miedo a caer.
Le perdimos la partida
a la inercia y sus náuseas,
perdimos el tiempo,
en definitiva: la batalla.

Nos perdimos.

Nuestra historia, insisto,
no dista mucho de la vuestra.
Somos, en esencia,
perdedores natos
de cosas importantes.

sábado, 16 de julio de 2016

No me hagas suplicarte

No pido que me quieras para siempre. Yo solo quiero salir al balcón y ver tus bragas en mi tendedero, o salir solo a sacar la basura impulsado por tu agilidad en el uso del plural mayestático, o acabar enfadados porque he montado mal, por segunda vez consecutiva, ese maldito mueble de ikea. No pido que me quieras para siempre. Solo pretendo que me corrijas cada semana la lista de la compra, que la conquista de la esquina del sofá nos suponga una crisis diplomática después de la cena, mirarte por encima del libro de las buenas noches cómo te deshaces del vaquero. Saber de ti en las siestas del otoño por tus ruidos de pinceles y vidrio y por tu tarareo de un Creep amortiguado por el ventilador de la canícula. No pido que me quieras para siempre. Pido que me mires y todo sean razones para seguir, que sigas existiendo aquí y así, cotidiana y fresca, como esta habitación los sábados, cuando te despiertas y abres las ventanas y yo alcanzo a decir "es sábado, vuélvete a la cama. No me hagas suplicarte."



domingo, 12 de junio de 2016

Hogueras (poética)

Foto de Carlos V. Ho Diéguez,extraída de http://www.perroviajante.com/

Así como cada hoguera quema
la historia del árbol
que arde dentro,
cada poema cuenta
la historia de mi incendio
en cada verso, el proceso
de mi transformación
en cenizas.

Soy
dolor incandescente,
férvida llama sin respuesta,
víspera del humo,
fútil futuro.

domingo, 20 de marzo de 2016

Instrucciones para vencer el tedio

Buscar caras fantasmales en el gotelé.
Hurgar las costras de mis heridas
y que broten poemas.

Quemar mis fotografías contigo y feliz.
Inventar infiernos e imaginarte dentro.

No llamar a los bomberos.


*Poema recientemente publicado en el Fanzine nº0 Hijos del Aburrimiento