El megamix depresivo, una selección para verlo todo negro.

martes 9 de febrero de 2010

"Asímismo, aquí tenéis una lista de canciones tristes para superar el bache: April come she will de Simon & Garfunkel (20 veces), Trouble de Cat Stevens (10 veces), Something in the way she moves de James Taylor (10 veces), Et si tu n'existais pas de Joe Dassin (5 veces), Sixty years on seguida de Border song de Elthon John (40 veces), Everybody hurts de REM (5 veces), Quelques mots d'amour de Michel Berger (40 veces pero no presumáis demasiado de ello), Memory Motel de los Rolling Stones (8 veces y media), Living without you de Randy Newman (100 veces), Caroline No de los Beach Boys (600 veces), La sonata a Kreutzer de Ludwig van Beethoven (6.000 veces). Una buena idea para un disco recopilatorio: ya tengo el eslogan.

El megamix depresivo,
una selección para verlo todo negro."




Frédéric Beigbeder, en su novela "El amor dura tres años" (Anagrama), hace esta recopilación de canciones para hundirse. ¿Que por qué la pongo? Pues porque últimamente no se me ocurre nada y eso, por triste que sea, me parece divertido.

Romper las ventanas

jueves 21 de enero de 2010

Cuatro mil días después de aquel año obcecado detecto que al fin te dignaste a cumplir con la cita inaudible. Y me alegro. Y me enfado a la vez.

Después de estudiar con cuidado este caso, ejerciendo a la vez de fiscal y abogado, de juez imparcial, sentencio lo nuestro diciendo que el fallo más grande pasó por guardar solamente los días más gratos y olvidar los demás. Mirarte de frente. Admito en voz alta que no pocas veces he sido tentado en coger mi esperanza y lanzarla sin más a la fosa común donde yacen los sueños que nos diferencian.

Tal vez ¿has pensado en renunciar?
Yo aún no.

Hada helada en vuelo inerte, tú nunca cambiarás.
Hada helada en vuelo inerte, tú nunca caerás.
¿Tal vez has pensado en crecer más? ¡Más no!
¿Tal vez te conseguiste equilibrar? Yo aún no.
Vamos a correr el gran sprint final y al cruzar la línea los dos ganarán.

Voy a romper las ventanas para que lluevan cristales.
Ven a romper las ventanas, ven a gritar como antes.
Ven a romper las ventanas y hacer del caos un arte.
Voy a romper tus ventanas y voy a entrar como el aire.



Llevo todo el día con esta canción en la cabeza y no podía más que dejar constancia.


M

Lugares comunes: Barras de bar (Amnesia necesaria).

jueves 14 de enero de 2010

Oyó el portazo con forma de ADIÓS con mayúsculas y sabor a cacahuetes amargos. Una hora después el ascensor parecía balancearse en su bajada a la cafetería del hotel: había agotado el mini-bar de su habitación dos-cuatro-nueve y necesitaba alguna copa más para asumir aquella despedida. El camarero le sirvió su copa con una mirada cómplice.

Todo había acabado. Paloma volaba ahora rumbo a cualquier otro cuerpo con cualquier otro nombre y él tendría que afrontar la situación con un mínimo de dignidad. Con aquel portazo Paloma daba por terminada su relación durante algo más de año y medio.

Se acabarían las tardes furtivas en su dos-cuatro-nueve, sus labios Russian Red y la sofisticación de sus mentiras –me tendrás siempre, no desapareceré nunca. –Ahora que Paloma le abandonaba a su más funesta suerte, había decidido beber hasta perder la conciencia, olvidar desde el último ADIÓS hasta su primer beso. Aquella barra de bar era el lugar ideal para buscar la amnesia necesaria para volver a su vida sin Paloma.

Dos horas más tarde, al borde del coma etílico, regresaba a casa. Por suerte para él, su mujer y los niños ya dormían. Mañana Paloma no habría existido nunca.

Empezar bien el año

domingo 3 de enero de 2010

Intenta empezar bien el año. Por eso piensa en corrientes circulares y leyes físicas de magnetismo. La teoría del eterno retorno. No es un Enero frío aunque amenazan vientos gélidos del norte. Sonríe, mira 2010 adelante, le asalta una extraña sensación de montaña rusa, arriba-abajo, vértigo, mejor comenzar despacio… con cuidado, que vendrán curvas. Porque no será un año fácil, ninguno lo es a partir de los 15 años. Por eso quiere empezar bien el año. Y lo hace. Sonríe y hay luces de Navidad aún en las avenidas. Hay deseos por cumplir y mira al cielo en busca de estrellas fugaces que le guíen en el camino para hacerlos realidad. Recuerda la sexta uva de Nochevieja y se le viene a la cabeza una canción de una chica enigmática con voz de gominola. Intenta empezar bien el año, regalarse treguas mentales, aspirar únicamente a la mañana siguiente. Observa el reloj de las 20.30: sombras en el pasillo de ayer. Sube a la azotea para concluir con éxito la carrera de objetivos personales con obstáculos. WR. Objetivo personal número uno: empezar bien el año... que a saber cómo acabará.

Empieza bien el año: hay Reyes Magos que regalan tiempo, cuerdos días de locos, para uso y disfrute del solicitante.

McPoema

lunes 21 de diciembre de 2009

La belleza, en determinadas circunstancias,

puede encontrarse en la cola de un McDonalds,

ser morena, de pelo largo, vestir ropa de H&M

y pedir un McFlurry con topping de chocolate.


Eso pensó “Roberto – Encargado” cuando,

desde la atalaya de la caja registradora le dedicaba

su McSonrisa de conquistador con camisa de cuadros.


Al acabar su turno trató de encontrarla buscándola

por las tiendas del complejo de ocio, los multicines

y las dos plantas de parking cubierto-completo.


La belleza, en determinadas circunstancias,

aprovecha la inmensidad de los centros comerciales

para evadirse, difuminarse y perderse para siempre.

Previsor

miércoles 9 de diciembre de 2009


Siempre echo más ropa de la necesaria en la maleta para estos fines de semana.
Por si se nos ocurre quedarnos más días o para siempre.

Propósitos

jueves 3 de diciembre de 2009

Debemos cambiar mis ausencias perdidas por tiempos mejores,

las tardes laborales y vacías por explosiones en hora punta,

guisantes en la ensalada por atún en escabeche.

El porvenir es un castillo de naipes. No respires.

Boicoteemos el futuro escrito de los contratos indefinidos

y dediquémonos a la venta ambulante de sueños imposibles

o al absurdo placer de crear emociones.

Cualquier espacio en blanco es susceptible de hacernos volar low cost,

podríamos volver la cabeza, poner cara de asco, echarnos a reir.

Alguien debería luchar contra esta inercia irreversible y voraz,

pausar los tempos, ralentizar las pequeñas revoluciones,

pararnos a pensar en nuestros ombligos.

Apaguemos la luz, silencio. Soy capaz de cualquier cosa a oscuras,

y sé que tu corazón TDi puede renunciar al bajo consumo cualquier día

y reventarme de amor.

Demos el primer paso al vacío.

Nuestro triple salto mortal.

Checkpoint Charlie

lunes 9 de noviembre de 2009


Terminó de cenar rápido y salió a la calle. Se unió a la muchedumbre que avanzaba en dirección al tercer paso fronterizo del muro, donde los "vopos" miraban, sin entender nada, la incomprensible situación y trataban de contactar con sus superiores buscando explicación a aquel mar de personas que se agolpaban.


Entonces se le ocurrió pegarse al muro. Al otro lado todo era desconocido, pero a ciencia cierta mejor. Algunos empezaron a trepar por la pared, ayudándose entre ellos. Al alcanzar la cima, observaban la magnitud del hecho, se sentían protagonistas -por fin -de la historia que deseaban.

Sin encontrar gran oposición, la gente cruzaba el Checkpoint. Él decidió unirse a los de arriba, a los escaladores. Sin apenas esfuerzo, empujado por tres o cuatro manos que parecían miles, ascendió a la cumbre de hormigón. La visión era abrumadora.

Alguien empezó a golpear el muro con una maza enorme que hacía temblar el lugar en el que estaba detenido, disfrutando de aquella noche que guardaría para siempre en su memoria de momentos inolvidables. Un tipo con bigote le echó el brazo por encima del hombro y empezó a saltar a su lado. La fiesta contenida de la libertad. Muchos abajo seguían asestándole golpes rotundos a aquella mole de hormigón que empezaba a resquebrajarse. El muro, él lo sabe, no se cayó. Lo derribaron.

Al día siguiente, la ciudad era más grande y él despertó con resaca en un parque del otro lado del muro.

Hoy descubre que la memoria alcanza 20 años.

Pretéritos infuturibles (lamentablemente)

lunes 2 de noviembre de 2009

Se ha levantado a las 9 y, después de desayunar y de tomarse su colección de pastillas-para-estar-buena, ha hecho la cama en un "plisplás", se ha puesto el traje de falda y chaqueta azul –azul apagado, que le dice ella –se ha aplicado coloretes en las mejillas y se ha pintado los labios de color rojo-rojo. Muy rojos. Es el color que utiliza los días que se siente fenomenal.

En el ascensor, ha ido soltando sonrisas a los vecinos que iban montando en las distintas plantas conforme el aparato bajaba. No han hablado del tiempo. Tampoco de la crisis. Ni siquiera nadie ha preguntado por la salud de nadie. Todos callaban y ella simplemente sonreía.

Cuando ha salido a la calle, el cielo tenía un azul muy intenso –todo lo contrario que su traje –y ha pensado “pues hace un día estupendo”. Ha paseado por el parque despacito, pero aún así ha tenido que pararse a descansar dos veces. Ha hecho la compra, de la que previamente había confeccionado una lista:

Yogur soja

Espárragos blancos

Filete ternera

Jamón Llor

COVAP (semidesnatada)

Calabazin

Peras O ubas.

Estropago

Se lía, a veces, con las “bes-altas” y las “bes-bajas” y con muchas cosas más, pero le enorgullece entender su letra redonda, algo tosca y, en ocasiones, temblorosa.

El día ha seguido redondo cuando al pagar en Caja le ha tocado un vale con un 5% de descuento en productos de limpieza para la próxima compra. Loca de contenta, ha subido a casa, ha colocado cada cosa en su sitio, y ha vuelto a bajar a la calle.

Para rizarse el rizo se ha metido en la peluquería. Ha visto las fotos del Diez Minutos –el Príncipe cada día está más guapo, piensa –y ha escuchado la historia de una vecina a la que, precisamente, no se le ve “el pelo” desde que le tocó la lotería el verano pasado. Después se ha peinado y le han echado laca de la buena, para que le dure. Cuando ha salido eran ya las dos y media, no tenía la comida hecha pero le ha dado igual. Todas en la peluquería se han tragado su broma de que se ha echado un novio.

A su edad!

De vuelta, en el ascensor, aún se reía para adentro.

Las noches

jueves 15 de octubre de 2009


Es martes. Noche cerrada. 1:30 a.m.

En una calleja sin salida, alguien se acomoda entre cartones buscando el calor de una manta de cuadros ajada. Un gato maúlla. Más arriba, alguien cierra los ojos con los pies puestos en una cornisa, sopla el viento en la azotea. Tercer intento fallido. Hay aviones surcando a esas horas los cielos de las grandes ciudades. Algunos pasajeros duermen, otros toman whiskys con hielo y otros centran su atención en el cuello de la azafata. Al chico de la gasolinera le faltan cuatro palabras para completar el crucigrama. Se rinde. Una ambulancia de cruz roja atraviesa una avenida solitaria. Un tipo pega el último trago en una cafetería del extrarradio. El camarero pone las sillas sobre las mesas. Hay hadas vestidas de verde volando alrededor del letrero “Café Cinema”. Desde un balcón, con lágrimas en los ojos, una chica fuma un cigarrillo con la mirada puesta en el vértice ß de la W de Andrómeda. Un hombre y sus treinta y cinco años dan vueltas en la cama. Le pican los pies bajo la sábana. Su mujer duerme profundamente. J. desea que llegue el fin de semana de carretera y manta. Á, en su lucha constante con el insomnio y sus fantasmas, se mantiene aferrada a un poema a punto de nacer. JMG escribe a ordenador reflexiones sobre su último viaje a Italia. A MD le despierta un dolor repentino, respira hondo, baja las escaleras. E. por fin pega ojo después de un viernes trasnochado y un fin de semana con “el teléfono infernal”. En plena fase R.E.M. los párpados de P. vibran repetida y fugazmente mientras una sonrisa se dibuja en su boca. En su móvil, una llamada perdida. A 500 Km de la plenitud, el ciudadano B siente un pequeño escalofrío y busca refugio en la mujer que duerme a su lado. Lejos de allí, escondido entre visillos, un anciano de 84 años mira llover desde el balcón de su residencia. Hay estrellas cayendo a los charcos.

Es martes. Noche cerrada. 1:30 a.m. Reales y ficticios, dormidos o en vela, de cerca, de lejos, en toda la ciudad, todos, todos, todos: sueñan con la vida que quieren.

Mr. Ferreiro acompaña hoy a The Strokes... que ustedes lo disfruten.