martes, 25 de noviembre de 2014

El fin justifica los comienzos


Intentó encajar el golpe con dignidad, pero aquella era la mujer más especial que había cruzado por su vida. Aquella lección sería dura de aprender, pero tenía que haber una fórmula mágica que la hiciera desaparecer a toda ella, a su físico y a su química. Finalmente, tras cruzarse con otra belleza rubia en la misma barra donde minutos antes la mujer de su vida le decía que no, encontró el teorema que justificaría todos sus fracasos. Mientras se preparaba para atacar a su nueva presa, asimilaba la derrota anterior repitiéndose hacia dentro: “lo nuestro empezó porque tenía que acabar”.