domingo, 22 de septiembre de 2013

Los otoños

Este otoño va a dar mucha guerra. Los otoños suelen darla. Y éste más aún.


Foto: Otoño en NYC (Ciudadano B, Noviembre 2011)


Mi escritorio, un arsenal de bolígrafos, libretas y armas de creación masiva, siempre dispuestos para la guerra. Adoro los otoños, esas estaciones de trenes lentos y maletas de nostalgia, el olor de las noches sin estrellas, el dolor puntiagudo de los atardeceres tempranos, a deshora, con aire de lluvia que nunca cae. A este otoño se le caerán todas las hojas por el peso de las palabras en ellas escritas. Las historias cubrirán las aceras y los parques, los niños destrozarán la alfombra ocre a patadas, levantando la memoria y los proyectos al viento fresco de la mañana.

Confío en que mi gran proyecto me deje compaginar el resto. Porque dará mucha guerra; este otoño estallará en cualquier momento y el tiempo de aunar esfuerzos, noches en vela y rutinas inexpertas llegará con él.

Hace muchísimo tiempo me prometí a mí mismo no abandonar mis proyectos. Cada día me lo prometo y quiero seguir luchando por cumplir mi promesa. Este otoño dará guerra y yo, en primera línea de batalla, dispuesto a disfrutar de esta guerra haciendo uso de mis mejores armas. 

Por otro lado, mañana comienza Cosmopoética -su décima edición- en Córdoba. Ni a una ni a la otra las disfrutaré estos días.

La poesía, para mí, esta vez, estará en otro lugar. Quizá en este otoño y en su guerra particular. Quizá entre mis manos.

1 comentario:

Javier Bellido Fernández dijo...

Gran entrada, no obstante, como caminante habitual de las calles por las que pasea este ciudadano B, pedimos al aire con aroma de azahar, a las blancas paredes bañadas en cal, una entrada propia para fechas de bocas estáticas, sentimientos desconocidos, dopamina y dobutamina fluyendo de neurona en neurona...
JBF