lunes, 21 de abril de 2008

Malabarismos temporales


Un fin de semana nunca es suficiente. Muchas cosas para tan poco tiempo.
Uno se ha de repartir como buenamente puede y siempre, siempre, siempre quedan cosas por hacer. Siempre, siempre, siempre, me quedo con ganas de más. Más calles, más familia, más amigos, más... tiempo. Porque básicamente es eso: tiempo. El fin de semana siempre se queda corto en Córdoba.
Entre salidas, llegadas, paseos, cenas... cuando estoy allí quiero vivir la ciudad, recorrerla, seguir allí, comprobar que el tiempo no ha pasado... pero el tiempo pasa y siempre hay que volver. Es por ello que uno tiene que hacer malabarismos con él y disfrutar lo poco o mucho que permanezca.
A los que he podido ver me encantó compartir un rato, cena en El Pisto, cubatas, lluvia, tiempo.
A los que no he podido ver, lo siento de veras. Nadie tiene la culpa, solo ése que a veces se me cae al suelo al hacer los malabarismos. Sé que seguís ahí... sin tener que decírmelo.
A mi family, ¿qué decir? repetir la primera frase que he puesto al principio. Nunca es suficiente.
¿El tiempo es aquello que se va o aquello que se acumula? Prefiero pensar en lo segundo... no lo perdemos, sino que nos va enriqueciendo. La arena del reloj va cayendo y ay del que no acabe con los bolsillos llenos de ella.
Os dejo, que hoy los bolsillos me pesan, el cansancio me puede y creo que afecta negativamente a la ya mermada calidad de esta entrada. Nos leemos durante la semana.
Sólo espero aprovechar todo mi tiempo.
A.B.
(Convirtiendo las horas en minutos, los minutos en ratos, las calles en memoria visual).