jueves, 11 de febrero de 2016

Habitación de hotel



  "Queda también silencio entre nosotros, 
silencio                
              y este beso igual que un largo túnel".
(Jaime Gil de Biedma) 

 
Adorabas aquel cuadro de Hopper. En el Thyssen, con él delante, enumerabas los rasgos fundamentales de la obra del pintor americano [juego de luces y sombras, paisajes interiores, soledad]. Lo habías leído en la Wikipedia. Recuerdo que te quedaste mirándolo durante largo rato, completamente absorta y en silencio. Recuerdo que me quedé mirándote durante largo rato, completamente absorto y en silencio. Yo miraba a una chica que miraba a otra chica que miraba a una carta que había escrito alguien que ahora seguramente miraba para otro lado. Y todo ello en silencio. Todos los cuadros de Hopper –tú lo decías, lo habías leído en la Wikipedia –suceden en silencio. Ahora caigo en la cuenta de que sus obras representan nuestra historia. Nuestra historia. Esta que acaba arruinada entre tu descuidado fulgor y mi permanente penumbra [juego de luces y sombras, game over], la historia que determinará durante mucho tiempo este dolor de alma, un laberinto de arteria ulnar equivocado en mi dedo meñique [paisajes interiores, versos mustios de otoño]. Nuestra 
historia. La que acaba contigo leyendo esto, sentada en una cama que ya no nos recordará nunca [soledad, Habitación de hotel]; la que acaba conmigo en un bar de madrugada reconociendo lo cobarde que soy, [soledad, Nighthawks] incapaz de decir adiós si no es por escrito, si no es con el sigilo de una hoja de papel que demuestra que de tanto callar he perdido las ganas de hablar [todos los cuadros de Hopper suceden en silencio]. Y ahora sí: Ahora, adiós.