sábado, 23 de febrero de 2008

Así que pasen veintisiete años




Fue un golpe de Estado a un golpe de Estado que se estaba fraguando detrás. Fueron dos disparos y a callar. Fue un pequeño temblor de piernas para gran parte de los ciudadanos. Fue una noche sin dormir, quizás, aterrados por pesadillas que se parecían a un ayer que se estaba intentando dejar atrás. Fue.


En la sombra permanecía Alfonso Armada, el verdadero precursor de un golpe de Estado que pretendía cambiar esa nueva España transicional. Sin embargo, Tejero no estaba de acuerdo con su idea de hacer un Gobierno integrado por representantes comunistas, socialistas y nacionalistas. Por eso contragolpeó al golpe de Estado que se planeaba.


¡Todo el mundo al suelo!


Tejero y sus disparos, Gutiérrez Mellado y sus santos cojones, Suárez y su impotencia, Calvo Sotelo y su interrumpida sesión de investidura, Carrillo y su "ha llegado antes de lo que esperaba", las calles de Valencia y sus tanques, Juancar y su comparecencia de madrugada: 18 horas de inquietud.


Y todo acabó de la misma forma que empezó: De repente.


Nota del autor: No soy partidario de exponer en este blog mis pensamientos políticos -la verdad es que me aburre- por eso, simplemente, he querido hacer una breve entrada para recordar la efemérides.