miércoles, 19 de marzo de 2008

La iniciativa semanal que empieza hoy!!

Mi ausencia me ha tenido entretenido. Entretenido pensando. He decidido dar comienzo a una iniciativa en la que espero que participeis. No es algo original, pero es una manera de llenar esta ciudad de creaciones.

La iniciativa se llama "Miércoles a las 10" y se llevará a cabo todos los miércoles. Es la típica iniciativa en la que alguien -yo, vosotros- expone una frase inicial a partir de la cual los que quieran participar -vosotros, nosotros, ellos- construirán una pequeña narración de diez líneas que introducirán como "comentario" a la entrada de cada miércoles donde se exponga esa primera frase. Se tomará como referencia de medida de esas diez líneas la de un documento Word. Por tanto se tiene una semana entera para colgar vuestras participaciones.

10 Líneas. De miércoles a miércoles. Miércoles a las 10.

Para esta semana la frase que dé comienzo a cada narración será:


"Como cada miércoles a las 10, llegó al lugar, abrió la puerta y entró".
Tenéis hasta el próximo miércoles para dejar comentarios a modo de participaciones.

4 comentarios:

Álvaro dijo...

Como cada miércoles a las 10, llegó al lugar, abrió la puerta y entró. Se había acostumbrado ya al ritual matinal de espera, de sala vacía, mesa, dos sillas y ventanal. Entonces llegaba él, siempre serio, algo triste pero fuerte, como endurecido por los dos años en aquel lugar. Se contaban cómo había transcurrido la semana, cómo estaban las niñas, y se daban esperanzas sobre lo poco que quedaba para obtener los primeros permisos. Sin embargo, aquel miércoles algo había pasado para que su fortaleza no lograra vencer al permanente estado de desesperación que sufría desde que ingresó. Se abrazó a ella y lloró. No logró decir nada durante el periodo de visitas.
Al miércoles siguiente el ritual matinal fue modificado. Las niñas no lo entenderían nunca.
A.B.

Vilches -XV Le Diable- dijo...

Nadie entró por aquella puerta... Al principio pensó que sólo se trataba de un pequeño retraso, algún contratiempo sin importancia, algo a lo que no debía dar mayor importancia... sin embargo... algo le hablaba, algo desde lo más profundo, latente, casi dormido que despertaba amargo y aún reticente...
Los minutos pasaron dilatándose como horas en la prisión del tiempo y seguía allí, sentada en la ártica silla junto al ventanal, con la ausencia como única compañía...
Nadie entró por aquella puerta, nadie la abrazaría hoy, nadie volvería a llorar sobre su hombro desnudo... y el nudo en la garganta se volvió puño. Con las manos temblorosas, secó las primeras lágrimas impertinentes y se dijo a sí misma que seguiría allí, sentada sobre el plástico inclemente hasta que el mundo se cayese a pedazos, cosa que no tardó en ocurrir, aunque no fue en la manera que imaginaba.
Al fin la puerta se abrió...

Anónimo dijo...

Como cada miércoles a las 10, llegó al lugar, abrió la puerta y entró. Nadie le seguía, ni tan siquiera su triste sombra. Le esperaban sus folios, sus canciones, pero ella ya no estaba.La noche fue cayendo, como desde hacía dos años, cada miércoles un ángel caía del cielo. No le quedaban fuerzas. Con el revólver en la mano, dulce plomo de compasión, tras una fugaz luz, una última puerta se abrió, la puerta de la unión.

J.B.

Anónimo dijo...

Como cada miércoles a las 10, llegó al lugar,abrió la puerta y entró.
La psicóloga aún no había llegado, y advirtió que de su grupo terapéutico de 7 componentes uno estaba ausente, sintió una cálida mano tras de sí que lo guió a su silla rutinaria -siéntate-.
Sin poder apartar la vista del hueco vacío escuchó, -vuestro compañero lo ha conseguido, ya no nos necesita y esperemos no tener que volver a verlo, al menos por los motivos que de sobra conocéis-.
Daramonae