martes, 30 de noviembre de 2010
Lugares comunes: las aceras.
domingo, 28 de noviembre de 2010
viernes, 26 de noviembre de 2010
Caminantes y paseantes: homenaje al flâneur
domingo, 21 de noviembre de 2010
Cumpleaños
Cumpleaños
menos cierto, confuso,
disolviéndome en el aire
cotidiano, burdo
jirón de mí, deshilachado
y roto por los puños
Yo comprendo: he vivido
un año más, y eso es muy duro.
¡Mover el corazón todos los días
casi cien veces por minuto!
Para vivir un año es necesario
morirse muchas veces mucho.
viernes, 15 de octubre de 2010
Lugares comunes: las plazas.
City Sounds: Música para pisar hojas (Lista reproducción Octubre)
domingo, 12 de septiembre de 2010
Héroes
La Polaroid Bipolar (presentación con retraso).

lunes, 30 de agosto de 2010
Lugares comunes: Barras de bar (II)
lunes, 2 de agosto de 2010
Inventario de pérdidas
martes, 20 de julio de 2010
No sueño contigo
martes, 6 de julio de 2010
Evento catastrófico
lunes, 28 de junio de 2010
Lugares comunes: los balcones (II)
jueves, 10 de junio de 2010
Reencontrarme
ante la página en blanco,
o tratando de hilar en un café
las conversaciones amigas e insomnes,
o retorciendo cualquier línea
dando forma a una historia,
o inventando versos, recogiendo imágenes,
rematando párrafos,
creando proyectos,
creyendo en lo que hago.
Reencontrarme
con la del Abril suicida,
con la del Mayo más bello,
con los pájaros más locos de mi cabeza.
Reencontrarme
con mis pasos, mis silencios,
mis nostalgias sempiternas
y mis ausencias. Con el dolor,
con el abrigo de aquello
que cubre mis carencias.
Reencontrarme
en la noche, en la calle,
de vuelta, en mi cama, en mis cosas,
por el pasillo o en el espejo,
en blanco, absorto, a oscuras,
desnudo por dentro,
pensando hacia afuera,
repleto de ganas,
vacío de pereza.
De cualquier forma, reencontrarme.
Pero reencontrarme, al fin y al cabo.
martes, 1 de junio de 2010
El día que cogimos el tren...
lunes, 31 de mayo de 2010
Clasificados
jueves, 13 de mayo de 2010
No hay manera...
martes, 11 de mayo de 2010
Vuelvo
martes, 2 de marzo de 2010
Lugares comunes: Salas de estudio
Yo también pasé horas y horas, incluso noches enteras, en alguna biblioteca. La facultad de Derecho caía cerca de casa, pero yo siempre preferí la sala de estudio de la, por aquel entonces, recién inaugurada Casa de la Juventud, aquel edificio multifuncional rescatado por el Ayuntamiento, antaño kasaokupa, que por aquellos años me acogió cálidamente.
Yo también hacía descansos, de hora en hora, para tomar café, salir al fresco, estirar las piernas, charlar un rato.
Yo también acabé sucumbiendo a las musarañas (siempre tuve tendencia a estar en ellas). Con el tiempo todos los allí presentes nos conocíamos de vista o de poco más.
Yo también seguí acudiendo a la sala de estudio, aunque sabía que el tiempo allí no era fructífero. Yo también caí en la tentación de unos ojos claros desconocidos, los más bellos de aquel entonces. Yo también me aprendí de memoria cada pestaña, cada onda de su pelo castaño atrapado en una diadema, cada forma de su boca al recitar sin sonido sus apuntes de palabras redondeadas. Yo también imaginé su nombre, nunca lo supe, la carrera que estudiaba, su edad, los bares que frecuentaba… Mientras malgastaba tiempo en sentirme culpable y en proyectos muertos de antemano, yo también me dejé arrastrar por su mirada y su efecto 2000 en mi sistema operativo, no quise escapar a ella, no quise. Yo también pensé en alguna locura en forma de post-it. Aquel año sólo aprobé dos cuatrimestrales.
Yo también me enamoré en una sala de estudio. Jamás volví a verla.
(Curso 99-00, Casa de la Juventud, Córdoba)

